martes, 1 de octubre de 2019



Descanse en paz. Mi agradecimiento profundo a su labor y a su extraordinaria aportación al ámbito de la psicoterapia. Mi reconocimiento a su magisterio y entrega.


Bert Hellinger (16.12.1925 - 19.09.2019), creador de las Constelaciones Familiares.







-MIS MAESTROS, de Hellinger.

«¿Qué sería de mí sin mis maestros? Ellos me dieron en abundancia de su tesoro del conocimiento y el saber lo que sirvió a mi vida y a mi eficiencia, y así yo me convertí en lo que ahora soy.

Muchas veces me olvidé de todo lo que les debo. Todo se volvió naturalmente parte de mi vida y parte de mi ser, de lo que yo me sentía orgulloso como si en realidad viniese de mí. Cuando con frecuencia olvido a mis maestros, se me pierde mucho de lo que yo les debo. Y entonces eso que ellos me dieron se achica y pierde fuerza.

Distinto resulta cuando los tengo a ellos en mi corazón, cuando los recuerdo con agradecimiento. Yo siento que he sido obsequiado en abundancia. Ellos acompañan mi accionar y en lo que traspaso a otros, cuando le doy a otros -así como ellos una vez me dieron a mí- aquello que sirve a su vida y a su eficiencia.

¿Me siento pequeño si me comparo con ellos? Al contrario. Yo puedo colocarme a su lado, al servicio de la vida como ellos, humilde y pequeño ante la vida y de esa manera ser completamente uno con la vida y su movimiento.

Cuando yo acepto lo que le debo a mis maestros otros podrán tomar de mí con mayor sencillez lo que yo les doy para su vida. Su mirada pasa por encima de mí y se dirige a todos los que me apoyaron, los que compartieron su vida conmigo, del mismo modo como yo ahora la comparto con otros».



Agradecer significa: 

Tomar lo que se me da,
Aguantar con respeto en las manos,
Bienvenida dentro de mí,
En mi corazón,
Hasta que entiendo internamente:
Ahora es una parte de mí.


Agradecer es también:

Aplicar lo que se me dio
Y se convirtió en parte de mí
En una acción que permita a otros
Alcanzar también
Lo que me enriqueció

Sólo entonces lo que se me dio
Alcanza tu plenitud.

Agradecer me hace grande, porque cuando agradezco tomo algo de otros como un regalo. Esto me enriquece, porque lo recibo. Al mismo tiempo, lo que recibo agradecido no puede ser perdido por mí. El agradecimiento me permite conservarlo y aumentar. Actúa como el sol y la lluvia tibia actúan sobre una planta joven. Ella florece.

El agradecimiento une y hace que nuestras relaciones florezcan, pues, con gusto, se da a quien agradece. Por su parte, quien recibe agradecido se convierte en interiormente abierto y no puede dejar de dar y pasar adelante lo que recibió con gratitud. Así, el agradecimiento nos hace felices y enriquece a ambos.

Quien agradece, honra lo que se le ha dado y al mismo tiempo honra a los que le dieron. Así, el agradecimiento engrandece a todos: a mí, el regalo y el donante».

(De su libro Pensamientos en el camino)








Sistémica y literatura (sec.)



Poemas de José Iniesta. Padres e hijos. Identidad. Identificación. Entidad. Dar y recibir. Legados. Despedidas. Duelos. Muerte y nacimiento. Bienvenida. Alegría.





DOS BESOS Y EL TIEMPO

                            A partir de un poema de Mark Strand
                                                   A mi padre, in memoriam


I
. EL PRIMER BESO

La casa huele a humo y a pobreza.
Es de noche y el padre
penetra en la espesura
del cuarto de su hijo y lo contempla,
y un silencio calmado lo recibe,
una llama pequeña que respira
está alumbrando viva el universo,
la cueva donde habita la ilusión.

Mi padre –sí que existo– se detiene
apenas un minuto que perdura, 
y allí todo lo puebla su entregarse.
Mi padre con su beso se me da,
y al sentarse a mi lado me repite
palabras que inauguran una rosa,
acaricia mi frente y me sonríe.
Y es entonces, allí, parece ahora,
que la luna se asoma en el cristal
por mirar en su altura lo insondable,
la hermosa llamarada de mi vida, 
el abrazo que siempre es salvación.


2. DESPEDIDA

En la noche más larga
                                   del último verano,
bajo un sol fluorescente y la rutina
de un hospital antiguo de ciudad
el hijo le devuelve, qué sentido,
a su padre cayendo por la rampa
aquel beso que fuera su legado.
Es todo lo que tiene y las palabras,
y allí sabe decirle que no importa
la rosa deshojada de su ausencia,
que siempre será el niño del abrazo
primero y de la llama, hasta el final.

Existe otra ventana, y es la misma.
La luna está mirándole de nuevo
desde un cielo rendido al corazón.
Qué silencio, de golpe, agradecido.
Ahora nada fluye donde todo 
es caudal abundante de su fuente,
y el hijo bebe el agua del amor,
alcanza en arenales con su canto
la frente de su padre que se va,
la mano que una noche iluminada
acarició su frente
                           en la estación fecunda,
la mano que le entrega su alegría.

(De El eje de la luz)




AMOR Y VACÍO

                    A mi madre, in memoriam


Qué rosa inolvidable en la pobreza.

Qué luz que ya no existe en esta luz.

Qué hueco tan amado
                                 latiendo en tu sillón.

(De Y tu vida de golpe)




PROFECÍA EN LA VENTANA

                                         A mi hijo Tomás, unos días antes de nacer


Esta ventana se abre al que ya es y no ha nacido.
Mirará por ella cuando no esté, para encontrarme,
y tendrá la misma luz y mi mirada,
el mismo afán herido de asombro por el mundo.

Hoy miro con tus ojos las palomas que aún no has visto,
y su vuelo en el aire ocurrirá después,
en repetidos cielos de cenizas y de oro.

Es nuestra la ventana
                                y el caos de los tejados,
las sombras del tapial al mediodía,
el paso silencioso de las nubes que vienen desde el mar.
Y en esta cercanía sin tiempo te comprendo,
y así, lo que ha de ser, sabrás que ya ha ocurrido.  

(De Arder en el cántico)




PADRE E HIJO              

                      A mi hijo Tomás


Porque siempre es destino
cantar el mundo nuestro
asciendo monte arriba, a la palabra,
contigo en esta noche de la luna.
Dichoso con tu mano entra la mía,
hoy evoco el suceso y el amor
del niño que yo fuera en otra noche,
mi mano tan pequeña guarecida
en la mano serena de mi padre,
el caudal que sentí de corazón
a corazón.

              Y al igual que tú ahora
que me ves, hijo mío, con qué fe
debajo del silencio de los astros,
manaba de la piedra el agua clara
de aquel amor que tuve y que se dio,
el brillo de unos ojos que creyeron
en la voz de su padre y en el mundo.

¿Dónde estamos los dos,
por qué senderos?
Aquí somos la vida, a nada vamos.
Hoy escucho tu risa y todo canta,
y el tiempo si te abrazo ya no existe
y ya no sé quién soy y me confundo,
pues eres en la cueva de la noche
la luz de lo vivido y mi alegría,
y en esta oscuridad hoy soy mi padre.

No quiero nada más que tu alborozo.
Tus ojos sobre mí son la certeza
de que existo y estuve en el camino
al lado del amor y sus caudales,
de que ahora soy el hombre que te entrega
el oro que me dieron,
                                 la luz de las palabras.


(De El eje de la luz)






Cine y configuraciones familiares (14)



Relación de pareja, resonancia, comunidad de destino, juegos de manipulación; padres e hijos; madres no disponibles; suegros y yernos; equilibrio entre dar y recibir; dificultad para tomar al padre: problemas de realización profesional, de compromiso, responsabilidad, adicciones, alcoholismo, no asumir la realidad, negación, falta de fuerza; vergüenza, culpa. Acompañamiento, apoyo, empatía. Aceptación.







Ficha: Días de vino y rosas. Drama, EEUU, 1962, 117 min. Dirección: Blake Edwards. Guion: J.P. Miller. Fotografía: P. H. Lathrop. Música: Henry Mancini. Intérpretes: Jack Lemmon, Lee Remick, Jack Klugman, Charles Bickford. 

‹‹Joe, relaciones públicas de una empresa de San Francisco, conoce durante una fiesta a Kirsten. A pesar de la afición de Joe a la bebida, se acaban enamorando y casando. Con el tiempo, la joven también acaba sucumbiendo a la bebida. Una de las mejores películas sobre el alcoholismo que impactó en la década de 1960 y constituyó un gran éxito de taquilla. Se trata de una película dirigida por Blake Edwards ("La pantera rosa"), quien consiguió impregnar un gran dramatismo a la cinta sin caer nunca en el tono moralizador››.


Texto tomado de:
https://www.abc.es/play/pelicula/dias-de-vino-y-rosas-1334/









lunes, 26 de agosto de 2019

Sobre autoestima







 «Cuando me siento bien conmigo y me agrado, hay magníficas posibilidades de que pueda enfrentar la vida desde una postura de dignidad, sinceridad, fortaleza, amor y realidad. Tal es el estado de la autoestima elevada.
Si no me agrado, me devalúo y castigo. Enfrento la vida desde una postura de temor e impotencia, creo un estado en el que me siento víctima y actúo en consecuencia. Me castigo ciegamente, y hago lo mismo con los demás. Soy a la vez sumiso y tiránico. Responsabilizo a los demás por mis actos. Tal estado hace que la persona sienta que no cuenta, que perciba la constante amenaza del rechazo y carezca de la capacidad para conservar una perspectiva de sí misma, de los demás y los acontecimientos. Tal es el estado de autoestima baja.
Una persona que no sabe valorarse espera que los demás -la esposa, el marido, un hijo o una hija- sean los responsables de asignarle un valor. Por ello se dan manipulaciones interminables que a menudo afectan a las los partes.

El amor de uno mismo es una declaración de valor; cuando sé valorarme, puedo amar a los otros concediéndoles un valor igual. Pero cuando me desagrado, mis sentimientos hacia otros serán de envidia o temor.

Cuando una persona se quiere, no hará algo que pueda lastimar, devaluar, humillar o destruir a sí misma o a los demás, y no responsabilizará a otros de sus actos.
Cuando logro reconocer que soy un ser único, con las semejanzas y diferencias de los restantes seres humanos, dejo de compararme con los demás y, de este modo, dejo de juzgarme y castigarme.

Todos los seres humanos confluyen en la base de su igualdad y crecen sobre el fundamento de sus diferencias.
Al respetar todas las partes de la personalidad y tener la libertad de aceptar dichas partes, ponemos los cimientos para edificar la autoestima. Muchos nos hemos creado graves problemas al ser incapaces de comprender que somos seres únicos. En vez de aceptar esto, hemos tratado de ajustarnos a un molde para parecernos a todos los demás.
Algunos estilos de criar a los hijos se basan en la comparación y la conformidad, y esto, casi siempre, provoca una baja autoestima. Un fundamento importante para la autoestima es la aceptación de nuestra exclusividad. Es necesario que los padres se unan al niño en el descubrimiento de su personalidad.
Cada individuo posee una reserva distinta de la cual extrae sus características; cualquiera que sea la herencia, nuestra respuesta a la misma y el uso que hagamos de ella serán lo que determine nuestras diferencias. Llegamos al mundo con un conjunto específico de atributos, con un grupo único de variables seleccionadas del sinfín de posibilidades que caracterizaron a las personas que nos precedieron.

Quizás el mayor desafío para los padres es plantar semillas de buena fe y luego aguardar para ver qué clase de planta obtendremos. El objetivo es no abrigar prejuicios sobre el niño; en vez de ello, los padres deben aceptar el hecho de que la planta será única en su especie. El niño tendrá todas las semejanzas y las diferencias en relación con sus padres y los restantes seres humanos; esta situación hace que los progenitores sean descubridores, exploradores y detectives, más que jueces y moldeadores. Deben recurrir al tiempo, la paciencia y la observación para conocer al tesoro que ha llegado al mundo.
Es importante mantener el contexto del amor incondicional y una actitud no crítica. 
Todos tenemos la posibilidad de ser apreciados como somos en el momento actual, y no como fuimos hace cinco meses o dos años. 

El sentido de valor y valía personal del niño es un producto resultante de la manipulación de los adultos. Estos últimos quizá no saben que la forma como tocan a un niño puede afectar su autoestima. Los niños aprenden la autoestima a partir de las voces que escuchan, de las expresiones en las miradas de los adultos que les atienden, de los tonos musculares de los cuerpos que los sostienen, de la manera como los adultos responden a su llanto.

Todos los acontecimientos, actos, voces y demás situaciones que rodean a los niños son asimilados y, en algún nivel, adquieren significado. Los niños suelen asimilar los acontecimientos sin el contexto que les daría una explicación adecuada; al no comprender estas circunstancias, los acontecimientos sirven de fundamento para conclusiones falsas posteriores y la conducta consiguiente.

Apoyen la capacidad y libertad de sus hijos para emitir comentarios y hacer preguntas, de tal manera que cada persona pueda verificar lo que sucede.

La autoestima se incrementa al dirigir la atención hacia las semejanzas y diferencias del niño. La autoestima también se aprende cuando ofrecemos al niño múltiples oportunidades para estimular su interés y, después, orientarlo con paciencia para que adquiera seguridad.

El efecto más destructor para la autoestima es el producido por los adultos que avergüenzan, humillan, restringen o castigan a los niños a causa de una conducta inadecuada.
Los adultos son los iniciadores, maestros y modelos de la autoestima; sin embargo, no podremos enseñar aquello que desconocemos. Cuando los adultos llegan a la paternidad sin una elevada autoestima, tienen nuevas oportunidades para edificarla a la vez que orientan a sus hijos.

El aspecto positivo de la autoestima es que puede ser remodelada en cualquier edad. Una vez que el individuo descubre que está devaluado, se muestra dispuesto a reconocer esta situación, y dispuesto a cambiar, puede alcanzar una elevada autoestima. El desarrollo de la autoestima requiere de tiempo, paciencia y el valor necesario para correr el riesgo de probar cosas nuevas. Si invertimos energía en este esfuerzo, descubriremos recursos ocultos a través del desarrollo de sentimientos de valía personal».

Fragmentos extraídos de Nuevas relaciones humanas en el núcleo familiar, de Virginia Satir.

Virginia Satir (1916-1988) es una de las figuras más relevantes en el ámbito de la terapia familiar sistémica y varias técnicas centrales de la PNL fueron modeladas directamente de las habilidades y procedimientos terapéuticos de esta extraordinaria psicoterapeuta estadounidense. Destacan sus estudios en comunicación y autoestima, y creó un "modelo de proceso de cambio" que desarrolló a través de estudios clínicos. Dicho modelo parte de la transformación individual, luego familiar y es aplicable a cualquier grupo humano con la finalidad de lograr relaciones armoniosas.


Cine y configuraciones familiares (sec.)

Testimonios:

«Nunca diré que lo que hago es entretenimiento. Es investigación, exploración. Es hacerse una pregunta tras otra: ¿cuánto eres capaz de sentir?, ¿cuánto sabes?, ¿eres consciente de tal cosa?, ¿puedes manejar tal otra? Una buena película te planteará interrogantes que nadie te ha planteado antes, sobre cada día de tu vida (…). Una película es una investigación sobre la vida, sobre lo que somos».

«Las películas hoy muestran solo un mundo ideal y han perdido contacto con la verdadera manera de ser de las personas. En este país, la gente muere a los 21. Mueren emocionalmente a los 21, quizá más jóvenes. Mi responsabilidad como artista es ayudar a la gente a que logre pasar los 21. Las películas son un mapa de ruta a través del terreno emocional e intelectual que brinda algunas ideas acerca de cómo ahorrar dolor».

(John Cassavetes)


Fotograma de Así habla el amor




Vídeos (sec.)



Danza: creatividad, inteligencia corporal o kinestésica. Nils y Bianca en el Festival Rock that swing (2018).






Naturaleza:  Charla sobre "Los hermosos trucos de las flores", de Jonathan Dodri







viernes, 31 de mayo de 2019

Taller y grupo de junio


Actividades en HUELVA: 

       Taller de Constelaciones Familiares, día 15.




Nuevo grupo de terapia desde el Eneagrama, día 21.

‹‹Las dos áreas principales en las que se puede utilizar el Eneagrama son el autoconocimiento (vernos tal y como somos) y el conocimiento de los demás (con el fin de tener unas relaciones más armoniosas). El Eneagrama nos ayuda a entender nuestro miedos y deseos, nuestras debilidades y virtudes, nuestras defensas y ansiedades, así como la forma de reaccionar ante la frustración y el desengaño; y, lo que es más positivo, cuáles son nuestras mejores habilidades y nuestros puntos más fuertes para construir sobre ellos››.

(Guía práctica de los tipos de personalidad, Riso y Hudson)







Tus diversos rostros










Fragmentos de Pasos para ser amado. Tus distintos rostros, de Virginia Satir:

«Existen muchos elementos que forman parte de ti y que aún no has descubierto. Hacerlos conscientes te permite encargarte de ellos y no que ellos te esclavicen. Cada parte que te constituye es una fuente vital de energía. Cada parte de ti tiene diversos usos y convive en armonía con otras para añadir aún más energía.

Tener diversos rostros es una experiencia común a todos. Cuando pasas del sueño a la vigilia cada mañana, en tu cuerpo se verifica un proceso. Quizás a esas horas te veas distraído y lejano. Este podría ser tu rostro distante. Cuando vives un momento de amor es probable que muestres tu rostro amoroso. Cuando te enfrentas a algo que no comprendes mostrarás tu rostro sorprendido. Si te sientes bien después de una deliciosa comida, pondrás un rostro satisfecho. […] Cada uno de tus rostros sin importar cómo los juzgues, contiene la semilla, el germen, por así decirlo, de energía nueva y nuevos usos. […] Cada vez nos hacemos más conscientes de que nos hemos limitado por nuestros pensamientos y creencias. Estos son más poderosos para darle forma a nuestra vida que cualquier cualidad con la que hayamos nacido. Cuando aprendemos a apreciar la vida en nosotros mismos, lo hacemos respecto a la vida de otros, y esto nos conduce, principalmente, hacia donde deseamos ir, esto es, a la comunicación y cercanía con los demás. Es difícil valorarnos o valorar a otros cuando estamos muy ocupados juzgando.  […] Relacionarnos con los demás es parte de la vida. Cómo lo hagas influye en tu salud y tus sentimientos respecto a ti mismo y el uso que hagas de tu persona. Hay una interacción completa, continua, un nexo dinámico entre todas las partes que nos constituyen. Cada parte  necesita de las otras para funcionar íntegramente. El descubrimiento de cómo se da esta interacción nos permite saber cómo nos tratamos a nosotros mismos, e incidentalmente, a otros.
Cuando nos hacemos responsables de nosotros mismos podemos trazar nuestra propia ruta en la vida. Esta es nuestra esperanza. Este es el proceso  de nuestra vida y nuestra oportunidad.

«Cuando sientes que tienes que vivir bajo la dirección de alguien o vivir de modo que no desilusiones o lastimes a alguien, entonces tu vida se convierte en una necesidad de justificación continua para complacer a otros. Si es así otros están decidiendo por ti.
Las demás personas son parte importante de tu vida. No tendríamos amor  y relaciones confiables si esto no fuera así. Sin embargo, no importa que nosotros pensemos de manera diferente, pues no podemos ver lo que sucede dentro de otra persona, ni siquiera de aquellos de quienes nos sentimos cercanos. Más aún, todos somos seres únicos. De ahí que tenemos que educar a los demás sobre quiénes somos nosotros. Logramos esto compartiendo lo que pensamos y sentimos con ellos. Esto significa que también tenemos que decir a veces no. Por supuesto que alguno no dejará de desilusionarse ante nuestra negativa necesaria. La desilusión es un sentimiento humano muy sano. Decir claramente no abre el camino para decir con honestidad, y te permite ser tú mismo en vez de fingir ante los otros.

Cuando alguien me dice lo que siente, me agrada. Entonces no invado su intimidad ni lo hago responsable de mis expectativas. Me siento segura. Quizás no siempre sea agradable, pero sé en dónde me encuentro. Espero lo mismo de los demás, así no soy malinterpretada. Cuando trato de ocultar uno de mis rostros o tengo rostros que no quiero aceptar estoy en peligro de engañar a los demás. Con el reconocimiento de todos mis rostros y sabiendo que soy responsable de mi persona, puedo tener diferentes estados de ánimo a diferentes horas y aceptar que puedo equivocarme así como estar en lo cierto. De esta manera estoy en condiciones de garantizar el mismo trato para los demás. Puedo enfrentarme a la realidad y no a las fantasías que me hacía de ellas.

La vida para mí es como un océano, con olas a veces grandes, otras veces pequeñas; suaves o fuertes. De la misma manera soy unas veces suave y otras dura; a veces conflictiva y otras no. Para llevar la analogía con el océano un poco más lejos digamos que la corriente es como la vida y que las olas son esenciales para el movimiento del océano y de la vida que contiene. Las olas son la respuesta natural a todas las fuerzas del universo.

Yo soy igual, mis rostros son la consecuencia natural de mi género, de mi vida y de mi crecimiento y sé que tanto las tormentas como el brillo del sol forman parte de la vida. De modo que me enorgullezco de mi rostro atormentado, así como de mi rostro brillante y los acepto como algo natural, para cada contexto. No tengo que poner una cara contenta cuando me siento mal, sino la cara que corresponde a mi estado de ánimo. Ni tampoco tengo que poner cara dubitativa cuando me siento feliz.

En otro sentido, mis rostros en su diversidad son parte de los recursos con que cuento para responder a mis circunstancias. Adentro de mí hay espacio para miles de ellos. Reconocer quién vive dentro de mí, amar y entender estas partes, contribuye a su desarrollo y su mayor armonía con el resto de mi persona. Cuando considero lo humano de esto y no lo malo, entonces trabajo con un espíritu de descubrimiento semejante al de un arqueólogo. ¿Qué encontraré en la siguiente excavación? Saber que soy el amo y no el siervo hace posible que decida por mí mismo y no que otro lo haga».






Animación (sec.)



 "Anything made of paper", canción de Bill Carter y animación de Brandon Ray:













jueves, 25 de abril de 2019

Taller y grupo de mayo



Actividades en HUELVA: 

          
Taller de Constelaciones Familiares: Salud y enfermedad, días 11 y 12.

‹‹La emoción primigenia es el amor, unido a la alegría, y su corolario, el dolor y la tristeza cuando el amor es herido. Toda la información de nuestro entorno se registra en primer lugar en el corazón. Si el dolor no se puede expresar, porque urge ponerse a salvo de un abuso o de un peligro, entonces la emoción primaria que se vivirá será el miedo o la ira. Duran justo el tiempo suficiente para actuar y permitir expresar el dolor a continuación. Inmediatamente después el amor y la alegría vuelven, la persona se encuentra relajada y disponible para otra cosa. Se reconocen estas emociones primarias por ser eficaces, breves y crear empatía.

Una emoción secundaria es cualquier emoción motivada por la situación presente. Por ejemplo, sonreír en lugar de estar triste, enfadarse en lugar de llorar, agredir para evitar sentirse culpable, llorar en vez de enfadarse, etc. Son emociones que duran mucho, incluso se transforman en rasgo de carácter. Crean malestar tanto en la persona como en los que la rodean. Empeoran la situación de la persona con su entorno ya que en ellas hay rechazo de actuar para adaptarse. Son un rechazo vivo y permanente de la realidad como es. Y nuestro cuerpo se hace testigo de ello para ayudarnos a salir de esa no-vida››.

(Fragmento tomado de Constelar la enfermedad desde las comprensiones de Hellinger y Hamer, de Brigitte Champetier de Ribes)






Nuevo grupo de terapia desde el Eneagrama, día 17.

‹‹Las dos áreas principales en las que se puede utilizar el Eneagrama son el autoconocimiento (vernos tal y como somos) y el conocimiento de los demás (con el fin de tener unas relaciones más armoniosas). El Eneagrama nos ayuda a entender nuestro miedos y deseos, nuestras debilidades y virtudes, nuestras defensas y ansiedades, así como la forma de reaccionar ante la frustración y el desengaño; y, lo que es más positivo, cuáles son nuestras mejores habilidades y nuestros puntos más fuertes para construir sobre ellos››.

(Guía práctica de los tipos de personalidad, Riso y Hudson)