martes, 30 de octubre de 2018

Movimiento amoroso interrumpido






  Fragmento de la obra Sin raíces no hay alas. La terapia sistémica de Bert Hellinger (2004), de Bertold Ulsamer:


LA INTERRUPCIÓN DEL MOVIMIENTO AMOROSO

«No todas las dificultades en la vida tienen su causa en el sistema de origen. Una causa muy importante tomada de la vida propia ha sido puesta de relieve por Bert Hellinger: la interrupción del movimiento amoroso.

Todo hijo percibe el movimiento natural hacia su padre y madre para encontrar allí amor, protección y calor. Este impulso será frenado de forma abrupta si el hijo vive una prematura separación, un fuerte rechazo o se siente herido.

Por ejemplo, un niño de dieciocho meses es ingresado en un hospital por un periodo de tres meses. Los padres no pueden visitarlo a menudo. Esta separación provoca un impacto profundo en la criatura. Él no se atreverá ya en el futuro a seguir el impulso espontáneo hacia su madre o padre. Este movimiento natural se interrumpe. La fuerte nostalgia de los padres continúa allí, pero este sentimiento se transforma en tristeza, dolor, rabia y frustración. Quien de niño haya tenido esta experiencia no encuentra como adulto la valentía de entregarse por completo al amor de su pareja. Está atrapado entre la nostalgia y sus experiencias negativas correspondientes. En reiteradas ocasiones él provoca inconscientemente mediante su comportamiento este rechazo, que en secreto desea. Así, estos sentimientos de tristeza, dolor, ira y frustración se repiten y giran en un círculo sin fin. En ciertas sesiones terapéuticas uno puede golpear almohadones durante años sin que por ello la ira cambie sustancialmente. Esto se debe a que la ira es solo un sentimiento sustitutorio. El verdadero sentimiento es el deseo de acercarse al otro.

La curación es posible solo si se satisfacen las necesidades de la niñez. Hellinger se enfrentó al cliente durante una constelación semejante y logró que este interiormente volviese atrás en el tiempo, exactamente al momento en el cual se produjo el impacto profundo de la separación.  Entonces le pidió que extendiera sus manos y dijera "por favor". El terapeuta puede, como representante del padre o de la madre, abrazar al cliente solo cuando es te "por favor" se pronuncia con sinceridad. De esta manera, el movimiento que estuvo interrumpido durante tanto tiempo alcanza su verdadero objetivo. En ese proceso los viejos sentimientos negativos pueden desaparecer espontáneamente».


Bertold Ulsamer es doctor en Derecho y licenciado en Psicología. Trabajó primero como psicoterapeuta, se especializó en PNL (Programación neuro-lingüística) y fue durante 15 años formador en administración de empresas. Desde 1995 dirige seminarios con constelaciones familiares y cursos de perfeccionamiento en diferentes países. Ha escrito varios libros sobre comunicación y autoadministración (Selbstmanagement).

Acompañar a morir. Elisabeth Kübler-Ross (I)







  ‹‹Cuando Elisabeth Kübler-Ross visitó el campo de concentración nazi de Majdanek, la muerte había quedado grabada en las paredes de los barracones. Los niños habían representado a su manera aquel mundo mediante mariposas, un símbolo de la vida después de la muerte. Elisabeth, que siempre supo que quería ser médico, tuvo muy presente aquella imagen a lo largo de su existencia, la cual estuvo dedicada en cuerpo y alma a acompañar a las personas en los últimos momentos de vida. Elisabeth Kübler-Ross se convirtió en un referente en el mundo de la psiquiatría, en los cuidados paliativos y en conseguir una muerte digna.

Elisabeth Kübler-Ross nació el 8 de julio de 1926 en la ciudad suiza de Zúrich. Elisabeth fue la segunda de las tres niñas que nacieron aquel mismo día. Erika nació un poco antes y Eva unos minutos después. Las trillizas eran hijas de una familia acomodada de Zúrich perteneciente al círculo de protestantes de la ciudad.

Elisabeth siempre supo que quería dedicar su vida a la medicina, a lo que su padre se opuso desde el principio. Es probable que esa fuera la razón por la que con tan sólo dieciséis años se marchara de casa. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como voluntaria en distintos centros hospitalarios y ayudando a los refugiados y heridos en el conflicto.

En 1951 su sueño de convertirse en médico empezó a fraguarse en la Universidad de Zúrich donde inició sus estudios de medicina. Durante su estancia en la universidad conoció al que sería su marido, Emanuel Robert Ross. En 1957 Elisabeth se graduaba y al año siguiente se casaba con Emanuel. Después de varios abortos, la pareja tendría dos hijos, Kenneth y Barbara.

Emanuel y Elisabeth se trasladaron a vivir a los Estados Unidos poco después de contraer matrimonio. En Nueva York, inició su residencia de psiquiatría a la vez que empezó a entrar en contacto con enfermos terminales. Pronto tomaría conciencia de la importancia de preparar a esos enfermos y a sus familiares para el doloroso trance de la muerte. Elisabeth se dio cuenta que era básico acompañarlos en el proceso, escucharlos y consolarlos en un ambiente propicio, alejado del anonimato de los hospitales donde eran poco más que un historial y un cuerpo a punto de dejar de funcionar.

En 1962 aceptó un puesto en la universidad de Colorado y tres años después en Chicago. Elisabeth daba sus clases invitando a pacientes terminales que explicaban su propia experiencia y a los que los alumnos les podían plantear cuestiones relacionadas con la muerte. Un procedimiento totalmente nuevo que no gustó a todo el mundo.

En 1969 publicaba su famosa obra On death and dying, un libro que se convertiría en texto imprescindible para las generaciones futuras. Elisabeth definió las que ella consideraba como las cinco fases en el proceso de la muerte: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

Años después, en 1977, dos años antes de que su marido le pidiera el divorcio, la pareja y sus hijos se trasladaron a California donde Elisabeth quiso crear un espacio idóneo para que sus pacientes esperaran la muerte con dignidad. En una amplia extensión en Escondido, cerca de San Diego, fundó Shanti Nilaya, algo así como el Hogar de la Paz.

La labor de Elisabeth Kübler-Ross empezó a tornarse controvertida cuando intentó organizar un centro de enfermos terminales de SIDA en una zona de Virginia y sus habitantes se negaron en redondo por miedo a la enfermedad. También cuando empezó a acercarse a movimientos relacionados con las experiencias extracorporales después de la muerte, la comunidad científica quiso descalificar su labor.

En 1995 sufrió una serie de ataques que la dejaron parcialmente inmovilizada. Poco tiempo después, cerraba sus puertas Shanti Nilaya y esperó la muerte en Scottsdale, Arizona, donde falleció el 24 de agosto de 2004. Tres años después de su muerte era incluida en la American National Women’s Hall of Fame. Su mejor reconocimiento fue sin embargo, la utilización de sus más de veinte obras sobre la muerte por parte de los estudiantes y profesionales de la psiquiatría de todo el mundo››.


Artículo de Sandra Ferrer Valero, tomado del blog "Mujeres con ciencia", a cargo de Marta Macho Stadler:

http://mujeresconciencia.com/2016/06/03/ensenando-morir-elisabeth-kubler-ross-1926-2004/




Talleres de noviembre



 En Huelva:






 En Córdoba:



Estilos comunicativos. La asertividad



 Sobre la asertividad y la comunicación no violenta:








martes, 2 de octubre de 2018

Sobre padres e hijos (II). Constelaciones (configuraciones) familiares











 ‹‹El trabajo terapéutico muchas veces va en la línea de aceptar a los padres, pero los padres también tienen que aceptar a los hijos como son y entregarlos a su propia vida. […] Animar a los padres a que se liberen de sus hijos. Y al revés: a que los hijos se liberen de sus padres, lo cual no siempre se consigue con facilidad. Y la acción de liberar conlleva como principal ingrediente la acción de amar y respetar. En mi trabajo diario como terapeuta encuentro a muchos hijos que están enganchados a sus padres y los debilitan con sus reclamos y ataduras o con su dependencia, y a padres que también los sobreprotegen o esperan mucho de ellos y los atan, sin apenas empujarlos hacia su propio camino. Hay que aceptar que los hijos cometerán errores y a veces sufrirán, y que no siempre podremos estar allí, ni debemos. Conviene entregar a los hijos a sus recursos y a sus dificultades, a sus aciertos y a sus errores; permitirles que se enfrenten a sus propios problemas y confiar en que sabrán encararlos››.

‹‹Uno de mis propósitos es animar a los padres a que empujen a sus hijos a la vida para que crezcan y se espabilen, para que comentan sus propios errores y aprendan. Ojalá los padres permitieran que los hijos tuvieran que enfrentarse a pequeñas dificultades a menudo, porque de este modo se probarían a sí mismos y se fortalecerían››.


(Fragmentos tomados de La llave de la buena vida, de Joan Garriga) 



 ‹‹Muchos abordajes psicoterapéuticos, mientras buscan soluciones a los problemas de las personas, se plantean un objetivo integrador, unas veces explícito y otras implícito: restaurar el amor hacia nuestros padres, recuperar el movimiento amoroso natural y espontáneo que sentía el niño hacia sus progenitores. Las personas que avanzan en este proceso suelen sentirse más íntegras, congruentes y amorosas. Mejoran en sus relaciones personales y afectivas, ganan madurez, serenidad y sobre todo autoestima. Se alinean con el misterioso fluir de la vida con más fuerza››. 

‹‹Es importante tomar conciencia de lo que rechazamos, para investigarlo a fondo en nuestro interior y hacer espacio a todos los componentes emocionales que sobrevengan hasta que se complete el proceso hacia la paz ››.

‹‹Lo que nos cura es abrazar en nuestro corazón a nuestros padres y no tanto ser abrazados por ellos. Lo esencial es que abracemos y que en este abrazo acojamos a los demás, a la vida tal como es, a los hechos, a nosotros mismos. Abrazar es decir “¡sí!” a la existencia, a lo que esta trae y requiere en cada momento. Porque los padres son los representantes de la existencia. A través de ellos se ha manifestado la vida, y nosotros podemos cuidarla››.

‹‹Se ha privilegiado el cuestionamiento de los padres, dando alas quizá a un movimiento necesario para transitar de una cultura excesivamente patriarcal hacia otra más filial. Sin embargo, todos los extremos necesitan corregirse, y la actual dictadura moderna de lo filial debilita tanto a los hijos como a sus padres. Los confunde. […] También los padres han entrado en el código cultural imperante auto perseguidor de que deberían ser mejores, más perfectos››.

‹‹Hay otra razón poderosa que puede empujarnos a iniciar la tarea de restaurar el amor hacia nuestros padres: sólo logramos amarnos a nosotros mismos cuando los amamos y honramos a ellos. En lo más profundo de cada uno de nosotros, por muy graves que sean las heridas, los hijos seguimos siendo leales a nuestros padres e inevitablemente los tomamos como modelos y los interiorizamos. De algún modo conectamos con una fuerza que nos hace ser como ellos. Por eso, cuando somos capaces de amarlos, honrarlos, dignificarlos y respetarlos, podemos hacer lo mismo con nosotros mismos y ser libres››. 

‹‹En general las personas que realizan el proceso interior de ponerse en paz con sus padres y con su historia se sienten mejor en su piel, establecen relaciones más fáciles, adultas y fluidas, aportan a la vida lo que tienen››.


(Fragmentos tomados de ¿Dónde están las monedas? Las claves del vínculo logrado entre hijos y padres, de Joan Garriga)




Sistémica y literatura (Sec.)



 Poema de Lorenzo Oliván. Unidad, pertenencia, dar y recibir (tomar), inclusión, ampliación.





CREACIÓN

Quédate quieto. Siente
esa sutil textura
que está tejiendo tu respiración.


El mundo entero entra
en ti en un poco de aire.


Los árboles, el mar, la tierra, el resto
de las respiraciones de los hombres
son ya tu territorio y, de algún modo,
tomas su savia, esencia o luz recóndita
y las vas disolviendo allá en tu sangre.


Estás fundiendo frutos y cortezas,
salitre y piedra y polvo y corazones,
y con ello apuntalas tu esqueleto
y vas creciendo a la velocidad
no vista a la que crece lo que vive.


Quédate quieto. Siente
esa sutil textura
que tejen tus pulmones.


Con naturalidad, como si nada
-plena labor del aire vuelto ritmo-
estás creando mundo.
                           Así.
                                 Respira.


(De Libro de los elementos)



"Expansión", escultura de Paige Bradley.

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior




Cine y configuraciones familiares (13)



Relación de pareja, parejas separadas, exclusión del padre, exclusión de la madre;  solidaridad, empatía, inclusión; compromiso, responsabilidad, amistad, sintonía, comprensión, compañerismo, camaradería, adolescencia; padres e hijos; discapacidad; naturaleza, esperanza, libertad.






Ficha: Aves de paso. Aventura de iniciación, Francia-Bélgica, 2015, 82 min. Dirección: Olivier Ringer. Guión: Olivier Ringer, Yves Ringer.Fotografía: Mihnea Popescu. Música: Bruno Alexiu. Intérpretes: Clarisse Djuroski, Léa Warny, Alain Eloy, Myriem Akkhediou. 

‹‹Aves de paso está protagonizada, decíamos, por una niña hija de padres separados, su amiga discapacitada y un pato recién nacido de un huevo que la primera recibió como regalo. Los tres se aventuran a un viaje de iniciación por el sentido de la responsabilidad, la solidaridad incondicional, el ecologismo bien entendido y el placer del juego en libertad lejos de la mirada y el control de los padres.

Ringer sabe situarse a la altura (moral) de estas niñas, las acompaña con suavidad y un leve sentido del humor que hace de esta Aves de paso algo mucho más serio e importante de lo que realmente podría parecer. Contar bien la infancia ha sido siempre un reto para el gran cine adulto››.


Texto de Manuel J. Lombardo tomado de:
https://www.diariodesevilla.es/ocio/paraiso-infancia_0_1106589581.html









Talleres de octubre en Córdoba



  • Taller de Constelaciones Familiares.





  • Grupo de Eneagrama.









martes, 28 de agosto de 2018

Viñetas (sec.)



 Autoestima

Liniers



Procrastinación

Tute



Miedo

Quino





La pertenencia.


‹‹La pertenencia. Todos pertenecen, por igual, al sistema. Nadie puede no pertenecer: quien supuestamente no perteneciera simplemente no existiría, puesto que todos empezamos a existir perteneciendo.
La pretensión contraria la conocemos como "exclusión". Pero se trata de una pretensión. Como sabemos por experiencia, mientras no se da su lugar al excluido el sistema no puede encontrar su equilibrio de ninguna forma. A alguien se le puede eliminar de la "foto familiar", pero no de la realidad.
Una forma habitual de excluir es la descalificación, la utilización de juicios negativos, la atribución de maldad o locura. La otra forma habitual es el olvido, la negación del lugar que le corresponde a alguien o la simple desconsideración por dicho lugar. En definitiva: cualquier intento de "desterrar" a alguien de su sitio››.

(Constelaciones familiares: una guía de trabajo, del psicólogo Francisco Sánchez Gavete)

Taller de Constelaciones Familiares en Hueva.