jueves, 3 de enero de 2019

Talleres de enero


 En Huelva:







Luis Rojas Marcos: Vínculos y dinámicas de familia (I)



Imagen de la película "Agosto", de John Welles



 VÍNCULOS

‹‹A lo largo de milenios hemos convertido la necesidad instintiva de procrear y conservar la propia especie en el amor de pareja, la unión familiar y la convivencia solidaria. Estos vínculos de cariño y apoyo mutuo no sólo constituyen los cimientos de la humanidad, sino que además son antídotos muy eficaces contra los efectos nocivos de todo tipo de calamidades. Quienes se sienten genuinamente parte de un grupo superan los obstáculos que se cruzan en su camino mucho mejor que quienes se sienten aislados, sin una red de soporte emocional. El desarrollo de la capacidad para crear y mantener lazos de afecto gratificantes con otras personas comienza a los pocos días de nacer.
El estilo o la forma de relacionarnos se configuran durante la infancia y la adolescencia y está influido por las experiencias que se tienen con los padres -especialmente la madre- y con otras personas importantes. La naturaleza de nuestros vínculos también varía según nuestra personalidad y el significado que demos a la intimidad. Nuestra forma de vivir en compañía de otros se manifiesta en las emociones, los pensamientos o la ausencia de las personas con quienes hemos establecido lazos afectivos.
Las relaciones entre las personas están continuamente en proceso de cambio. Adoptan formas diversas a través del tiempo, dependiendo de la evolución de la personalidad de cada uno y de los avatares de sus vidas. Incluso los acontecimientos favorables requieren flexibilidad y adaptación por parte de los miembros del grupo.

Familiarizarnos con las creencias y suposiciones más o menos automáticas que hacemos sobre nuestras relaciones nos ayuda a captar y cuestionar los prejuicios y expectativas idealizadas que albergamos, y a abrirnos a la posibilidad de cambiarlos. El conocimiento de uno mismo implica ser consciente de las consecuencias positivas y negativas de nuestros actos. Ciertas conductas repercuten en nosotros y en nuestro vínculos afectivos, dejan residuo y configuran nuestras relaciones futuras. Aprender de las experiencias pasadas nos ayuda a entender y a identificar correctamente los rasgos de nuestra personalidad que nos conviene cultivar y los que debemos desechar. Además, si nos lo proponemos y estamos dispuestos a invertir energía y tiempo, también podemos moldear los rasgos de nuestra personalidad que facilitan la convivencia saludable y gratificante.

Todas las relaciones afectivas requieren mantenimiento. Necesitan ser afinadas periódicamente para responder a los cambios normales de la vida, resolver las desavenencias que emergen y hacer frente a las vicisitudes de nuestro trayecto vital, como el nacimiento de un hijo, el éxito profesional, los agobios económicos, las enfermedades, las imposiciones de hijos adolescentes rebeldes, o el cuidado de padres ancianos. Por esto, las buenas relaciones exigen motivación, flexibilidad, planificación y esfuerzo para escuchar, comprender, perdonar y para armonizar las necesidades contrapuestas de dependencia y autonomía.
El estilo optimista de enjuiciar los conflictos nos empuja a minimizar el impacto o incluso a buscar el lado positivo de las crisis, alimenta en nosotros la sensación de que podemos controlar las circunstancias y nos protege del autocastigo y del desánimo. Este estilo de explicar los hechos no está reñido con la aceptación de los problemas reales o las circunstancias desafortunadas, ni con el reconocimiento de los propios fallos. Tampoco nos ciega ante la posibilidad de que la relación esté afligida por una incurable enfermedad. Pero sí es incompatible con la apatía, la impotencia y el rechazo de opciones que puedan ayudar a mejorar la situación. En este sentido, nos anima a buscar una solución al problema; y cuanto más persistimos, más altas son las probabilidades de encontrarla, en caso de que ésta exista. La disposición optimista suele coexistir con otros atributos del carácter favorables para la convivencia, como la extroversión o la tendencia de la persona a ser afable y comunicativa, y la inclinación a agradecer o a sentir y mostrar gratitud por algo recibido››.


DINÁMICAS DE FAMILIA

‹‹La familia constituye el compromiso social de confianza más firme, el pacto más resistente de protección y de apoyo mutuo, el acuerdo más profundo de amor que existe. Sin embargo, el hogar familiar es también un ambiente pródigo en contrastes y contradicciones. Nos ofrece el refugio donde cobijarnos de las agresiones del mundo circundante y, simultáneamente, nos enfrenta a las más intensas pasiones humanas. La casa familiar es el caldo de cultivo donde se desarrollan las relaciones más generosas, seguras y duraderas y, al mismo tiempo, el escenario donde más vivamente se manifiestan las hostilidades, las rivalidades, y los más amargos conflictos entre hombres y mujeres, o entre mayores y pequeños. De hecho, los seres humanos tenemos mayor probabilidad de ser maltratados física y mentalmente en nuestro propio hogar que en ningún otro lugar del planeta.

La familia se transforma pero nunca desaparece. La familia nuclear, reducida, autónoma y migratoria, compuesta solamente de la pareja y uno o dos hijos, es cada día más frecuente. Entre los nuevos hogares en auge también se encuentran los matrimonios sin hijos, las parejas de hecho que habitan juntas sin casarse, los segundos matrimonios de divorciados que agrupan a niños de orígenes distintos, los hogares monoparentales, y las uniones homosexuales. La sociedad se inclina cada día más a reconocer la diversidad y legitimidad de estas relaciones basadas en la elección libre, en el amor y en el compromiso sellado por sus protagonistas.

Los avances sociales experimentados en las últimas décadas por el sexo femenino han permitido a la mujer penetrar en el reino de la economía, de los negocios, de las profesiones y de las decisiones políticas controladas tradicionalmente por los hombres. Paralelamente, la mujer también ha desafiado al varón a participar en las labores familiares y a adaptarse a una nueva y más equitativa dinámica de pareja››.


HERMANOS Y ABUELOS

‹‹Cada vez que nace un hijo, nacen abuelos; cada vez que nace un segundo hijo nacen hermanos. Comparadas con las relaciones de pareja o entre padres e hijos, las relaciones entre hermanos y la influencia de los abuelos en el seno familiar han recibido mucha menos atención por parte de los estudiosos de la familia. 

Cuando los hijos se hacen padres, los padres se hacen abuelos. Los lazos entrañables de amor entre abuelos y nietos han constituido, desde siempre, uno de los aspectos más gratificantes y entrañables del hogar familiar. Con los años, la experiencia de ser abuelos se convierte para muchos en un anhelo, una prioridad. La verdad es que cada día más abuelos asumen la responsabilidad de cuidar a sus nietos. Los nuevos abuelos se enfrentan a dos retos. El primero es personal, pues consiste en asimilar, adaptarse y expresar su nueva identidad de abuelo o abuela. El segundo desafío es aprender a negociar con éxito las nuevas expectativas personales, familiares y sociales concernientes a su trato con los nietos. El quid está en encontrar el equilibrio entre sus necesidades y deseos como abuelos y el conjunto de las relaciones con sus hijos, las circunstancias del entorno y las tendencias sociales del momento. 

En la vida cotidiana, los vínculos afectivos entre hermanos son comunes e importantes. No pocos hermanos y hermanas se convierten en padres sucedáneos, maestros espontáneos o amigos íntimos. Se prestan mutua compañía, se cuidan entre sí y se apoyan y protegen en las crisis. Por otra parte, el hecho de que lleven el mismo apellido, compartan la infancia y los mismos padres, crezcan con los valores y tradiciones similares y usen en común los recursos familiares, también puede avivar entre ellos emociones negativas como la envidia, la codicia, la ruindad y la violencia. En la cultura occidental, desde Caín y Abel las luchas fratricidas por el amor, las propiedades y los premios de los progenitores han sido consideradas casi inevitables. Se puede decir que la única forma de evitarlas es tener solamente un hijo.

Cuando muere un padre es muy común que los hijos incorporen a su proceso de duelo disputas y luchas muy amargas por el patrimonio. Un motivo evidente es que se sienten abandonados y albergan inconscientemente la esperanza de que sus sentimientos de pérdida y de dolor puedan compensarse con los bienes del difunto. Otro motivo es que los hijos vuelven a reproducir las rivalidades fraternales de la infancia y sus pugnas por el cariño preferencial del padre. Esto da lugar a sentimientos de codicia, envidia y rabia hacia los hermanos, sobre todo contra los más beneficiados o mejor situados económicamente. Aunque muchos de estos enfrentamientos y conflictos suelen ser impulsivos y no se prestan a soluciones razonadas o arbitradas, también es verdad que en gran medida se pueden minimizar a priori; esto es, si los progenitores dejan un testamento con su última voluntad y disponen de sus bienes equitativamente para después de su muerte.
Dado que estas enconadas disputas pueden durar varios años, lo mejor es distanciarse emocionalmente de los familiares resentidos y de sus ataques, tratar de vivir lo más independientemente que se pueda. No está de más buscar apoyo en los amigos y dedicarse a proyectos y actividades que aportan satisfacción. Si con el tiempo las heridas se cicatrizan bien, es posible que un día las aguas vuelvan a su cauce.

Después de la muerte de una madre, tanto si hay herencia por medio como si no la hay, es muy común que las relaciones entre los hijos se compliquen, broten los conflictos y resurjan las rivalidades de la infancia. A menudo, las peleas fraternales son tan amargas como irracionales. Una trama muy frecuente entre los hermanos que se quedan huérfanos de madre es sentir resentimiento inconscientemente hacia la madre que les ha abandonado. Pero, en su ausencia, dirigen sus sentimientos de rabia hacia el hermano o la hermana mayor››.


(Fragmentos extraídos de Convivir. El laberinto de las relaciones de pareja, familiares y laborales. Su autor, Luis Rojas Marcos, es psiquiatra).





Animación (sec.)



"El regalo", corto de Jacob Frey:




"Paper World", corto de D. Ringeisen y L. Ruska:




Imágenes y viñetas (sec.)



Max Leiva





G. Klimt




Alina Akhmatova



Fredrik Raddum
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Remnev



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Antonio Orihuela
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Mary Jane Ansell
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Laurent Baheux
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Olga Suvorova
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Dan Stockholm
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Bradley Sharp
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jueves, 29 de noviembre de 2018

Psicología de la Meditación






 Mónica Rodríguez Zafra es licenciada en Ciencias de la Educación y licenciada y Doctora en Psicología, con premio extraordinario de Doctorado. Es, asimismo, Profesora Titular en la Facultad de Psicología de la UNED, Especialista Universitario en Asesoramiento Psicológico de orientación Gestáltica y Dinámica y Especialista en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica por la Universidad de Comillas. A lo largo de los años se ha responsabilizado de diversos cursos de Doctorado en la UNED dentro del Programa de Doctorado del Departamento de Psicobiología sobre Diferenciación sexual del sistema nervioso y la Conducta. Colabora con el equipo docente del Máster de Investigación de la Facultad de Psicología y del Máster en Psicoterapia Individual y de grupo del Instituto de Interacción y Dinámica Personal de Madrid.
Actualmente es directora de un curso de Formación Continua de la UNED de Especialista Universitario en Psicoterapia Psicodinámica. Desde el año 2000 ha dirigido e impartido cursos en el marco de Los cursos de verano de la UNED sobre Psicología Integral, Psicoterapia Humanista y sobre Crecimiento Personal. Dentro de esta línea de trabajo ha colaborado en la edición y realización de varios libros y artículos, entre los que destacan:

Rodríguez-Zafra, M. (Ed) (2004): Crecimiento personal. Aportaciones de Oriente y Occidente. Bilbao: Desclée de Brouwrer.
Rodríguez-Bornaetxea, F. (Ed)(2007): Psicología y Consciencia. Barcelona: Kairós.
Rodríguez-Zafra, M. (Coord) (2009) Introducción a la Psicología y Psicoterapia de la vejez. Un enfoque humanista. Madrid: Los libros del Comienzo.
Así como Cuerpo y estados de conciencia: psicobiología de la meditación trascendental en la Revista Miscelánea de Comillas y La ayuda psicoterapéutica a cuidadores de mayores dependientes, en la Revista Crítica. 


En la siguiente entrevista, Mónica Rodríguez Zafra aclara algunas dudas sobre la Psicología de la Meditación, y cómo ésta se vincula y entiende dentro de las terapias de tercera generación.


UNA MIRADA SOBRE LA MEDITACIÓN Y LA PSICOLOGÍA

‹‹Infocop: En primer lugar, queremos agradecerle que nos haya concedido este espacio. Aunque se habla mucho en los medios de comunicación acerca de la meditación, se aprecia una idea mística y esotérica de la misma, lo que hace pensar que existe un desconocimiento sobre su naturaleza. ¿Cómo se puede definir la meditación? ¿Qué es exactamente?

Mónica Rodríguez: El término meditación tiene muy diferentes sentidos dependiendo de las múltiples técnicas, escuelas, sistemas filosóficos, etc. que existen y que utilizan la meditación como herramienta. Quizá podríamos decir que todas ellas tienen en común el aprendizaje, el entrenamiento y el control de los procesos atencionales con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar mental, emocional y espiritual de la persona y sus capacidades, en general. 
Este entrenamiento y trabajo sobre los procesos atencionales se produce en dos niveles:

1. El primero se centra en la experiencia directa de los factores distractores de la atención, lo que permite tomar conciencia de los procesos psicológicos que mantienen determinados círculos de pensamiento y pautas de comportamiento repetitivas e insanas.

2. El segundo se centra en el desarrollo de determinados procesos corporales, emocionales, cognitivos y espirituales beneficiosos que tienen lugar cuando se aprende a controlar la atención. Estos procesos permiten, nuevamente, tomar conciencia de lo que ocurre y permiten encontrar el significado psicológico que tienen tanto en el momento psicológico presente del individuo como dentro del proceso de crecimiento personal en el que la persona se encuentre en ese momento concreto.

Aunque hay áreas en las que los resultados de las investigaciones son contradictorios, tomados en su conjunto puede decirse que hay un patrón psicobiológico que acompaña al estado de meditación que se caracteriza, desde el punto de vista fenomenológico, como un estado de alerta relajada y, desde el punto de vista biológico, por una disminución en la actividad del sistema nervioso periférico (común a las técnicas de autocontrol, como la relajación), una actividad sostenida del sistema nervioso central (específica de la meditación), el mantenimiento de la atención y una serie de cambios electroencefalográficos específicos integrados en la vigilia y el sueño. Estos efectos son centrales (la meditación no es una actividad que afecte únicamente a la actividad del sistema nervioso autónomo) y no se explican sólo desde una menor actividad o una inhibición general del sistema nervioso.

Podríamos pues concluir que la meditación produce un estado de atención relajada y que el aprendizaje de la misma consiste en un entrenamiento de la capacidad de dirigir y focalizar la atención con consecuencias directas sobre el funcionamiento del sistema nervioso central y periférico. 

I.: Bajo su punto de vista y experiencia, como conocedora de los fundamentos biológicos de la conducta humana, ¿qué relación existe entre meditación y Psicología? ¿Qué es lo que la convierte en una técnica beneficiosa en esta disciplina?

M. R.: Las investigaciones sobre la psicobiología de la meditación ejemplifican la interrelación entre el cuerpo y los estados de conciencia ya que ponen claramente de manifiesto que los estados mentales, en este caso el estado de meditación, producen un patrón fisiológico característico que se caracteriza por un estado de alerta relajada. Es decir, mientras que se produce un estado de relajación del sistema nervioso periférico también se produce un estado de activación del sistema nervioso central.
Los efectos de la meditación están mediados por el sistema nervioso central, es más, el entrenamiento y la práctica continuada de la MT produce cambios en el modo en el que el sistema nervioso responde a los estímulos externos y sobre la recuperación de la pérdida de su homeostasis interna. Estos cambios se resumen en que se produce una mejora en la capacidad de respuesta del organismo y una mayor facilidad para la recuperación del equilibrio homeostático que se altera en respuesta a situaciones o estímulos estresantes. Aunque no conocía estos datos, Hans Selye, pionero en el estudio de la respuesta de estrés y conocido por haber descrito el Síndrome General de Adaptación (SGA), ya proponía en sus últimos trabajos que la mejor forma de recuperarse y adaptarse a las situaciones estresantes inevitables de la vida diaria era la práctica de la relajación y de la meditación.

Se puede concluir que la práctica de la meditación puede ayudar a que la mente y el cuerpo sean más flexibles y, por lo tanto, se adapten mejor a las circunstancias tanto internas como externas. De este modo, los cambios biológicos y psicológicos bruscos, es decir, respuestas biológicas y psicológicas a situaciones difíciles o muy estresantes, producirían un "menor impacto" biológico, y, en consecuencia, psicológico en los meditadores. Por lo que podríamos llegar incluso a sugerir que la flexibilidad y/o adaptabilidad biológica podrían constituir algunos de los correlatos biológicos de la expansión de la consciencia.

I.: La práctica meditativa se halla fuertemente vinculada a la experiencia en el "aquí y el ahora", ¿cómo se relaciona esta expresión y experiencia en el "aquí y el ahora", en el "momento presente", con la Psicología actual?

M. R.: Todos los cambios psicológicos se producen en el aquí y ahora. Desde los insights que se producen gracias a una interpretación psicoanalítica hasta las catarsis de integración que tiene lugar tras una sesión psicodramática, este tipo de procesos propician un nuevo "darse cuenta", una nueva conciencia que modifica toda la estructuración cognitiva y emocional de la persona.
Las diferentes técnicas que se centran en el "momento presente" tienen como factor común el inducir en la persona un estado de "no pensamiento" y el favorecer una conexión con las vivencias emocionales profundas. Van incluso más allá al permitir a la persona entrar en contacto directo con el significado individual y concreto de sus vivencias (¿qué significa esto en mí?) y permitir y/o favorecer la reelaboración de la vivencia concreta sobre la que se está trabajando dejando sentir lo que fue y lo que ahora, en otras circunstancias, puede llegar a ser, permitiendo la creación de nuevas respuestas, actitudes, sentimientos, cogniciones y significados vivenciales.

Todo ello favorece y facilita el desarrollo de la flexibilidad y de la adaptabilidad psicológicas. Creemos que es justamente el desarrollo de estas capacidades lo que subyace a la capacidad terapéutica de las orientaciones que se centran en el "aquí y el ahora".
Stevens (1999) señalaba que "Es increíble cuánto se puede averiguar sobre la propia existencia por el mero hecho de prestarle atención y ser profundamente consciente de las experiencias que se viven. Lo que los sabios han afirmado durante siglos es cierto: el mundo está ahí; lo único que tenemos que hacer es vaciar nuestras mentes y abrirnos para percibirlo".



I.: En su opinión, ¿qué une la meditación a otras técnicas como mindfulness, o a las llamadas terapias de 3ª generación, como la Terapia de Aceptación y Compromiso?

M. R.: El alto nivel de intimidad con uno mismo y de autoaceptación que pueden llegar a experimentarse durante los estados de consciencia que se favorecen con estas nuevas técnicas, permiten abandonar la necesidad de mantener una autoimagen idealizada o distorsionada, tanto ante uno mismo como frente al terapeuta, lo que a su vez permite que se pierda el miedo a ver, sentir y percibir la realidad y los procesos internos de una manera diferente de la habitual. Esto conduce a una autovaloración sana de lo que realmente somos. Es decir, basada en la aceptación de la realidad personal y no en el alcance de una personalidad idealizada. Este proceso, soportado por una profunda aceptación y comprensión, permite sentir gratitud y paz donde antes se sentía desconcierto, ver belleza en vez de fealdad y sentir amor donde se sentía miedo.

William James señalaba que "en presencia del estímulo adecuado, se despliegan en toda su plenitud determinadas modalidades de conciencia que probablemente tengan una aplicación y adaptación en algún lugar (...) determinan actitudes –aunque no son formulables- y nos abren a nuevas dimensiones –aunque tampoco puedan proporcionarnos ningún mapa-. En cualquier caso, impiden que cancelemos prematuramente nuestras cuentas con la realidad. Recordando mis propias experiencias, todas ellas convergen hacia un tipo de conocimiento al que no puedo evitar atribuir un valor metafísico. Su nota dominante es, invariablemente, la reconciliación, como si los antagonismos del mundo que, con sus contradicciones y conflictos, crean todas nuestras dificultades y perturbaciones, se fundieran en la unidad", (James, 1994).

I.: ¿Qué tipo de razones y circunstancias cree que se están dando en el momento presente que favorecen el acercamiento a estas técnicas o la consolidación de terapias como la mencionada anteriormente?

M. R.: Hoy, quizás como siempre, necesitamos de aquellas aproximaciones a los problemas humanos que desarrollen la comprensión, la empatía, la compasión y el amor. Estos acercamientos se hacen especialmente importantes en una sociedad caracterizada por un alto nivel de individualismo, por la dificultad para ponerse en el lugar del otro y por la inseguridad personal que se intenta compensar insanamente a través de dominio y el control del otro. No obstante, cada vez somos más conscientes de que la manera y el contenido de lo que se ve, se percibe, se interpreta y se experiencia sobre la realidad se encuentran en gran medida condicionados por la capacidad de "darse cuenta" de cada persona. Así, los distintos niveles de la realidad pueden vivenciarse o experienciarse de forma diferente en función de la dirección y amplitud de la consciencia, lo que condiciona profundamente la experiencia de la realidad en la medida en la que a cada estado de consciencia determina una vivencia diferente de lo real.

Por ello, las técnicas que permiten explorar diferentes estados de consciencia y diferentes funciones de la misma favorecen la constatación de que esta capacidad de darse cuenta de los múltiples aspectos, matices y niveles de la realidad interior y exterior a la persona puede ser modificada, ampliada y/o re-direccionada mediante el trabajo personal hacia niveles más abarcadores y comprehensivos de la realidad. Este trabajo personal constituye uno de los caminos que conducen hacia mayores niveles de madurez y crecimiento personal.

I.: ¿Por qué es interesante introducir la meditación en la Psicología y cómo puede la Psicología beneficiarse de la meditación?

M. R.: Cada vez más, en el momento presente, somos más conscientes de que la conciencia es un componente esencial del proceso de crecimiento personal, de que la más profunda revolución humana que puede llegar a darse es la evolución de la conciencia y de que el más profundo conocimiento al que puede llegarse es el autoconococimiento que nos permite autorrespondernos a las eternas preguntas: de dónde venimos, a dónde vamos y qué hacemos aquí.

La Psicología puede ayudar a la humanidad a ir más allá del yo limitado por su falta de autoconocimiento, caracterizado por su estrechez de consciencia y esclavo, por tanto, de sus tendencias, hábitos y condiciones personales para guiarle.
Algunos psicoterapeutas recomiendan a sus pacientes meditar atendiendo a sus efectos de reducción de la ansiedad y del estrés y el aumento en el autocontrol. También parece efectiva en el tratamiento de la hipertensión y del insomnio. Atendiendo a sus efectos terapéuticos, aunque la meditación se encuentra asociada con una mejora en variables de personalidad y bienestar del individuo, estos cambios y/o mejoras no son totalmente independientes de la personalidad del meditador, ya que la meditación no es algo que se hace a una persona sino algo que es hecho por alguien en un contexto de deseos y expectativas. Por ello, el valor terapéutico de la meditación será más efectivo en aquellos pacientes que se implican en su propio desarrollo que en aquellos que quieren "ser curados" y adoptan una actitud pasiva.

La meditación puede, además, hacer aflorar recuerdos que pueden ser objetivo de psicoterapia, dado que constituyen un rico material psicodinámico y posibilita a la personas el ser conscientes de la impermanencia de sus propios contenidos de conciencia, lo que constituye la mayor demostración de que los pensamientos y lo que conllevan son transitorios. 

I.: ¿Hay alguna otra cuestión que desee comentar a los lectores de Infocop?

M. R.: Actualmente, desde distintas áreas de trabajo se pone de manifiesto la influencia de la mente sobre el cuerpo. Los resultados que se obtienen mediante el entrenamiento en técnicas de biofeedback muestran que el estado mental condiciona en buena medida el estado corporal al demostrar que la intención del participante, un acto de la mente, modula las variables psicofisiológicas corporales.
También los estudios que se han realizado sobre los diferentes efectos sobre el organismo de distintos estados de consciencia ponen de manifiesto que los diferentes estados de la consciencia correlacionan con diferentes estados fisiológicos.

Una forma de experimentar estados no ordinarios de consciencia consiste en entrenar a la mente en concentrar la atención voluntariamente y una vía para lograrlo es mediante la práctica de alguna de las múltiples técnicas de meditación desarrolladas a lo largo de los siglos.
En esta línea, uno de los estados de conciencia estudiado desde la perspectiva experimental es el alcanzado a través del entrenamiento en una técnica de meditación derivada de la tradición védica hindú que llegó a occidente en 1959 y que se denomina Meditación Trascendental (MT). Esta técnica entrena a la mente a través de la práctica de la concentración de la atención. Su estudio experimental cuenta con más de cuatro décadas de investigación en el ámbito académico y, debido al gran número de estudios realizados durante las décadas de los años 60 y 70, la Asociación Psiquiátrica Americana manifestó, en 1977, su postura oficial ante la meditación reconociendo su posible valor terapéutico y recomendando su investigación. 

Desde los primeros estudios sobre MT realizados en los años 70 hasta ahora, se han realizado más de 500 investigaciones sobre sus efectos fisiológicos, psicológicos y sociológicos en más de 200 universidades e institutos de investigación diferentes distribuidos en más de 30 países, trabajos rigurosos desde el punto de vista experimental que han sido publicados en revistas científicas de reconocido prestigio internacional. Sin embargo, ha sido en los últimos 10 años cuando se ha realizado una investigación profunda y sistemática sobre los efectos de la MT. Su evolución se ha caracterizado por la utilización de técnicas cada vez más sofisticadas en la medición de las variables dependientes, con un mayor control experimental, una mayor precisión en la selección de los sujetos estudiados y una descripción fenomenológica más concreta del estado meditativo. 


Los primeros estudios sistemáticos publicados fueron la Tesis Doctoral de Wallace (realizada en la unidad de medicina de la universidad de Harvard en el hospital de Boston y en la universidad de California en Irvine) y los posteriores experimentos realizados por Wallace y Benson. Estos autores encontraron que durante la meditación se producía una disminución en el consumo de oxígeno y en la eliminación de dióxido de carbono, una disminución de la concentración de lactato en sangre (subproducto del metabolismo aerobio que se ha relacionado con la ansiedad y con los ataques de pánico), un aumento del riego sanguíneo a los músculos, un aumento de la resistencia galvánica de la piel (la baja resistencia de la piel correlaciona con altos niveles de ansiedad y viceversa), una disminución de la tasa cardíaca, y un aumento de la frecuencia alpha en el registro electroencefalográfico en regiones las frontales y centrales del cerebro, observándose además, en algunos sujetos, ondas theta en las regiones frontales.
Las investigaciones realizadas hasta el momento ilustran la interrelación entre el cuerpo y los estados de conciencia ya que ponen claramente de manifiesto que el estado de conciencia que se adquiere a través de la práctica de la meditación, produce un patrón fisiológico característico. Patrón que se caracteriza por ser un estado de alerta relajada, es decir, mientras que se produce un estado de relajación del sistema nervioso periférico también se produce un estado de alta activación del sistema nervioso central.

Para terminar me gustaría destacar la actualidad de la siguiente cita de William James que resume parte de los presupuestos que estamos manejando: "... nuestra conciencia despierta corriente, a la que denominamos como conciencia racional, no es más que un tipo especial de conciencia, dado que al considerar la conciencia en su totalidad, existen –en potencia- otras formas de conciencia completamente diferentes, separadas de la conciencia corriente por una pantalla muy sutil. Podemos pasar por la vida sin sospechar su existencia... Ninguna explicación del universo puede ser completa si deja sin considerar suficientemente las otras formas de conciencia».



(Entrevista tomada de http://www.infocop.es/view_article.asp?id=1466
Infocop es el órgano de comunicación del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. Esta revista nació, inicialmente, como suplemento de otra de las publicaciones de este Consejo, y finalmente, se constituyó como publicación independiente. Actualmente, incorpora artículos, noticias y entrevistas relacionados con el mundo de la psicología).


Sobre el agradecimiento y la alegría



 ‹‹Para, mira, anda [...] Porque si eres agradecido no eres temeroso y si no eres temeroso, no eres violento. Si eres agradecido actúas con un sentido de suficiencia y no con una sensación de escasez y estás dispuesto a compartir. Si eres agradecido disfrutas las diferencias entre las personas y eres respetuoso con todo el mundo y eso cambia esta pirámide de poder bajo la cual vivimos. Y no lo hace por la igualdad, sino que lo hace por igual respeto y eso es lo importante. El futuro del mundo será una red, no una pirámide, ni una pirámide invertida. La revolución de la que estoy hablando es una revolución no violenta y es tan revolucionaria que incluso revoluciona el concepto mismo de revolución[...]. Un mundo agradecido es un mundo de gente alegre. Gente agradecida es gente alegre. Las personas están tomando conciencia de que un mundo agradecido es un mundo feliz y todos tenemos la oportunidad sólo con el simple hecho de parar, mirar y moverse para transformar el mundo, para convertirlo en un lugar feliz. Y eso es lo que espero para nosotros».




D. Steindl-Rast junto al Dalai Lama


David Steindl-Rast es un monje benedictino que reflexiona y escribe sobre el poder de la gratitud. Nació en Viena en 1926. Estudió Bellas Artes, Antropología y Psicología, recibiendo un doctorado de la Universidad de Viena. Desde 1953 es monje. Comenzó su formación en el monasterio benedictino de Mount Saviour, en Nueva York. Fue uno de los primeros católicos que recibió un entrenamiento en Budismo Zen y que participó, y aún participa, en el diálogo budista-cristiano. Es conferencista en The Dalai Lama Center for Ethics, relacionado con el Massachusetts Institute of Technology (MIT). 


Ha colaborado en publicaciones que van desde la Enciclopedia Americana a revistas de neurociencias. Es autor de varios libros, como Gratefulness, the Heart of Prayer (La gratitud, el corazón de la plegaria), y A Listening Heart (Un Corazón Atento), publicados en varias ediciones reimpresas, y diversas antologías escritas durante más de tres décadas.

Compartió conferencias y grupos de pensamiento con Abraham Maslow, Joseph Campbell, Thomas Merton, Raimon Panikkar, Viktor Frankl, el Dalai Lama, Thich Nhat Hanh, Teresa de Calcuta, Fritjof Capra, Thomas Keating, Matthieu Ricard, Ken Wilber, Denise Levertov, Pir Vilayat Inayat Khan, Naomi Shihab Nye, Reverend William E. Swing, Willigis Jäger, David Whyte, Pema Chödrön, T. George Harris, Joan Halifax Roshi, y Shunryu Suzuki Roshi, entre otros.

D. Steindl-Rast cerró como orador la conferencia TED (Tecnología, Entretenimiento y Diseño) Global en Edimburgo 2013.

Es cofundador de gratefulness.orgun sitio web que da apoyo a A Network for Grateful Living (Una Red para Vivir Agradecidos).