lunes, 25 de septiembre de 2017

El Análisis Transaccional (I)





Eric Berne

  

Todos somos seres colectivos. 

Goethe


 «Desarrollada en Estados Unidos a mediados del siglo XX por el doctor Eric Berne y un pequeño grupo de psicólogos y terapeutas, el análisis transaccional presenta una teoría completa de la personalidad. Partiendo principalmente de los comportamientos observables en los hombres (actos, palabras, lenguaje corporal, etc.), Eric Berne creó una teoría complementaria a los enfoques psicológicos más tradicionales. En efecto, la principal diferencia del AT consiste en analizar nuestros comportamientos, nuestras actitudes, nuestras palabras y nuestras reacciones físicas y emocionales a través de una docena de modelos analíticos (por ejemplo: Estado del Yo, posición vital, juego, simbiosis, etc.).   

La Asociación Internacional de Análisis Transaccioanl (ITAA en sus siglas inglesas), Fundada en los Estados Unidos en 1965 por un núcleo de adeptos del AT, se coloca rápidamente en tercera posición entre las asociaciones americanas de psicólogos con más de 12000 socios. El AT se desarrolla, gana popularidad y se aplica con excelentes resultados. Su aplicación desborda rápidamente el campo de la psicología y se extiende al dominio de la asistencia social: prisiones, hospitales, escuelas, etc. Finalmente, el AT se aplica en el terreno empresarial, primero en los Estados Unidos y seguidamente en Japón. 

Después de la segunda Conferencia Europea de Análisis Transaccional, que tuvo lugar en los Países Bajos en 1976, vio la luz la Asociación Europea de Análisis Transaccional (EATA) y desde entonces organiza anualmente la Conferencia Europea de AT, que reúne a americanos y europeos para tratar los grandes temas de la AT. Los franceses crearon incluso su Instituto Francés de Análisis Transaccional (IFAC), que desde 1976 reúne a psicólogos, psiquiatras, terapeutas, sociólogos, consejeros, instructores, etc.


¿Cuál es su aplicación real en la vida cotidiana? ¿Y en la familia? 

La respuesta se encuentra quizá en el hecho de que el análisis transaccional es, en primer lugar, una herramienta de análisis. No defiende un estilo de comunicación por encima de otros, sino que propone más opciones. No da una solución prefabricada a una situación de bloqueo, sino que sugiere un abanico de posibles respuestas. No interpreta el comportamiento de un individuo, sino que deja que lo resuelva por sí mismo. Sobre todo, nunca juzga. Esta actitud es muy novedosa. El AT es una herramienta de resolución de conflictos que está a la disposición de individuos y organizaciones para que puedan descifrar y tratar sus propios problemas de la manera que ellos prefieran. La fuerza de AT consiste, pues, en que devuelve la responsabilidad de análisis y de resolución de problemas a quienes les pertenece en primer lugar. 
Para algunas personas, el AT es un sistema práctico que ayuda a tomar contacto con la realidad; para otras, es un modo de explorar y comprender situaciones de conflicto que sacarán a relucir los problemas más profundos. Puede resultar un medio eficaz para conocerse mejor o para mejorar su comunicación con los demás. 


Elegir el comportamiento: los estados del yo

El concepto de los Estados del Yo sienta las bases de esta teoría de la comunicación llamada Análisis Transaccional.

Este concepto se apoya principalmente en la división de la personalidad de un individuo en tres partes o tres estados: el Padre, el Adulto y el Niño.

Los Estados del Yo son sistemas de pensamiento, de emoción y de comportamiento conectados a las diferentes etapas de desarrollo de un individuo en el seno de un grupo, ya sea una familia o un clan.

El Estado Padre comprende los pensamientos, las emociones y los comportamientos que el individuo ha aprendido de fuentes de autoridad externas, principalmente de sus padres. Por ejemplo: “Hay que desconfiar de los extraños”. Así, mientras una persona está “en” su Padre, reproduce las actitudes y los comportamientos que ha tomado de las figuras parentales que le marcaron recientemente o en el pasado: profesor, padre, madre, tutor, etc.

El Estado del Yo Adulto no tiene nada que ver con la edad del individuo, sino que se refiere principalmente a la dimensión psicológica del individuo. Se orienta sobre la “realidad” objetiva: recoge, registra y utiliza informaciones de todas las procedencias, ya sean externas (del entorno) o internas (del Padre o del Niño). Se sirve de esas informaciones para enunciar hechos, calcular probabilidades, tomar decisiones, precisar sus objetivos, evaluar sus resultados. (“A esta velocidad, si todo va bien, llegaremos en 6 horas").

El Estado del Yo Niño está relacionado con el campo de los sentidos y comprende las necesidades, las sensaciones y las emociones que aparecen de manera natural en una persona. Por ejemplo: “Tengo calor”. También contiene los registros de las sensaciones y las emociones experimentados durante la infancia: “Después del accidente, me asusto cada vez que oigo neumáticos chirriando”».

En resumen

 «El análisis transaccional, pues, es una teoría de la personalidad y de las relaciones humanas. Prolongación del psicoanálisis, se interesa en la parte consciente y preconsciente de nuestra personalidad y nos ofrece un método concreto que nos permite comprender y cambiar lo que vivimos y sentimos en las relaciones con los demás.
Su técnica consiste en la observación de las vivencias inmediatas de la persona y de sus actitudes a la hora de relacionarse con los demás, describiéndolas de manera muy simple y comprensible con el fin de realizar, a través de un sistema basado en permisos, protecciones y potencia, los cambios oportunos para el crecimiento interior y un mayor bienestar emocional.
Gracias al análisis transaccional es posible comprender cómo entramos en relación con los otros, qué buscamos en nuestras relaciones (qué necesitamos, qué deseamos y qué metas perseguimos) y cuáles son las razones ocultas que nos hacen reaccionar de una forma determinada frente a las circunstancias de la vida, además de potenciar nuestra capacidad de expresar con espontaneidad nuestros pensamientos, sentimientos y necesidades y de actuar en consecuencia».

(Nota: la negrita es mía).

Fragmentos del libro Análisis transaccional (2017), de Alain Cardon, Vincent Lenhardt y Pierre Nicolas.











Propuestas educativas (I): La Escuela Maker


Ángel López Barrilero, ingeniero técnico en Informática de Sistemas, ha creado La Escuela Maker, un centro de robótica y STEAM para niños en Córdoba. En su web nos cuenta cuál es su propuesta en el ámbito de la educación y en qué consiste el movimiento Maker:

 «La Escuela Maker es un centro de robótica educativa y programación para niños/as desde los 6 años.[...] Es un lugar donde dar rienda suelta a tu creatividad e imaginación desarrollando habilidades tecnológicas, científicas y personales y trabajando en increíbles proyectos en equipo. Resuelve problemas reales del mundo real integrando contenido curricular en materias cómo Matemáticas, Ciencias Naturales, Física o Inglés adaptado a su edad.

El movimiento maker nos invita a crear, explorar, compartir y jugar con una comunidad que crece a pasos agigantados. 


Aprende a través de la experiencia

En los años 50´s se popularizó un movimiento cultural llamado “Házlo tú mismo” (DIY) gracias a publicaciones tecnológicas para aficionados como Popular Mechanics o Popular Electronics que invitaban a dar el salto de consumidores a creadores.

El movimiento maker es una evolución que hace uso del avance de la tecnología moderna y un mundo globalizado. Esto nos permite conectarnos, aprender y colaborar juntos con personas de cualquier parte del planeta dando lugar a proyectos realmente sorprendentes. Un maker es una persona interesada en actividades cómo la ingeniería, programación, diseño 3D, uso de herramientas CNC o la electrónica, así como actividades más tradicionales como la carpintería o la metalurgia. Pero sobre todo un maker es una persona que quiere crear, aprender experimentando y compartir el conocimiento con otros. Para ello se llevan a cabo encuentros y jornadas en espacios denominados “Makerspaces” o “FabLabs”. Son lugares físicos donde las personas se reúnen para compartir conocimiento, trabajar en proyectos, pero sobre todo construir.


Los pilares del movimento Maker

CREAR: Este es el pilar fundamental de todo maker. Dar el paso de pensarlo a a hacerlo. Esto no sólo se trata de planificarlo sino avanzar por el camino hasta llevar nuestra idea a la realidad. Ponte manos a la obra: crea, crea y crea, ya sea proyectos divertidos para pasar un buen fin de semana u otros más elaborados que mezclen varias disciplinas y actividades distintas. Recuerda que todos somos creadores.
APRENDER: Para poder crear es fundamental la adquisión de conocimientos y la renovación (aprender nuevas herramientas o programas informáticos por ejemplo). En la actualidad existen gran cantidad de páginas y portales webs que nos permiten poder aprender prácticamente cualquier cosa. Un portal muy conocido puede ser Instructables. También puedes encontrar fantásticas iniciativas españolas como El Cable Amarillo que documenta y fomenta el uso de la programación y la robótica con Arduino o los tutoriales de diseño 3D de Obijuan con Freecad. Que sin duda son una genial base para comenzar con documentación en nuestro idioma si te da miedo el salto al Inglés. Como ves sólo tienes que buscarlo y seguro que lo encontrarás.
COMPARTIR: Cuando las herramientas de creación cómo el diseño 3D pasaron a ser digitales, también lo hicieron sus diseños que ahora se pueden compartir fácil y libremente por Internet. No sólo se trata de compartir lo que has hecho, sino también los aprendizajes que han dejado las dificultades y errores que te encontraste en el camino.El software y hardware libre nos brinda una increíble ventaja que nos permite evolucionar de una manera mucho más rápida y efectiva. No tenemos que estar “reinventando la rueda” constantemente y poder crear nuestro proyecto de forma colaborativa porque “dos cabezas piensan mejor que una”. Podemos encontrar multitud de foros donde verter nuestros conocimientos aprendidos o webs como Github o Thingiverse para la impresión 3D.


El movimiento maker en la educación

En la sociedad hay cada vez más interés por este tipo de actividades de creación artesanal y digital. El impulso de las habilidades STEAM está extendido por muchos países del mundo, incluido España. En los colegios se empiezan a impartir clases de robótica educativa o programación para que los niños empiecen a conocer estos campos que están, y cada vez más, presentes en nuestro día a día. Lo importante de estos talleres es crear curiosidad en el alumno, dándole las herramientas para una cultura más innovadora y emprendedora.

En La Escuela Maker somos unos entusiastas del movimiento maker y el mundo de la tecnología y estamos comprometidos con su uso en la educación. ¿Te gustaría aprender, colaborar y crear cosas increíbles? En nuestros talleres encontrarás un espacio donde experimentar e innovar mientras te diviertes y compartes proyectos con tus amigos, trabajando habilidades técnico-científicas, personales y sociales que les harán comprender el mundo para así poder cambiarlo».







(Fuente: https://www.laescuelamaker.com/)




miércoles, 30 de agosto de 2017

Sistémica y literatura (sec.)


 Inclusión y exclusión. Reconocimiento. Entidad. Identidad. Identificación. Yo y el Otro.  El Otro como espejo. Desapercibido, no visto, olvidado, no reconocido, rechazado, ignorado, juzgado: excluido.


                     

Antonio Cabrera




EL DESAPERCIBIDO


 «Si estamos aquí, en la vida, será para que se note. Después de tanto esfuerzo puesto en su trabajo con nuestra especie, no es mucho pedir que a la evolución se la compense al menos con el logro de hacer palmaria la presencia de cada individuo. No hablo de protagonismo, hablo de constatación. Que mi presencia sea notada, y la tuya, y la de aquel. No hace falta que los focos nos apunten. Bastará con que una luz general nos ponga bajo su atención y haga posible la entidad suficiente de cada uno. Vivos y vistos deberían ser términos sinónimos; y su sinonimia, una evidencia. No sucede así. Existe el desapercibido. No se sabe si por azar o por designio, siempre hay alguien que nadie ve, que nadie tiene en cuenta aun estando aquí o ahí, cerca. Ese que pasa por detrás de nosotros mientras miramos algo. El que en un acto social no merece siquiera el interés breve que despiertan los desconocidos. El que en una multitud es tapado por la multitud. Quien queda olvidado de inmediato como olvidamos el coche que pasa por la calle. O aquel de quien ni tan solo llegamos a saber que fue aquel. Son maneras de pasar desapercibido, de ser el desapercibido. Palpita en todas ellas un corazón secreto pero común, una verdad que cuesta reconocer y comprender y aceptar en su entera consecuencia: cada uno de nosotros es ese desapercibido, el no notado. A todos nos toca ser a menudo no vistos y, por eso, todos llegamos a estar en tantas ocasiones no vivos. Esto es lógico, tremendo, inquietante».

(El desapercibido, de Antonio Cabrera)




Cine y configuraciones familiares (9)



 Prejuicios, murmuraciones, racismo, clasismo, homofobia, secretos, crisis de pareja, amistad, exclusión, desorden sistémico, víctima y perpetrador, juegos de manipulación, maltrato, roles sociales,  convencionalismos, desequilibrio, sexualidad.






Lejos del cielo (2002), de Todd Haynes:

«Harford (Connecticut), año 1957. Frank (Dennis Quaid) y Cathy (Julianne Moore) Whitaker son un matrimonio de burgueses cuya ejemplar vida familiar rezuma felicidad y seguridad. Todo comenzará a venirse abajo cuando Cathy descubra que su esposo mantiene relaciones homosexuales. 

Acertado miramiento a la fragilidad de la prosperidad marital construida en un escenario lleno de prejuicios e hipocresías, elementos de una comunidad sostenida en la apariencia. 

Borda relaciones sentimentales e interpersonales al margen de la convención (homosexualidad, racismo, clasismo…), una convención tutelada por la masa social en pos de un bienestar engañoso, falso, cuya consecución coacciona la emocionalidad real de sus protagonistas para intentar sustentar el denominado “american dream”».

(Fragmentos de la crítica de A. Méndez en http://www.alohacriticon.com)









Animación (sec.)



 Sobre los miedos:














Musicoterapia (sec.)












Vídeos (sec.)



 Sobre el agradecimiento. Publicidad:








miércoles, 12 de julio de 2017

Citas







«Es como si tuviéramos en el centro de alguna habitación de casa una caja cerrada en la cual no sabemos lo que hay. Pasamos tiempo mirándola, intentando no abrirla, hasta que finalmente levantamos poco a poco la tapa. Al hacerlo, salen los recuerdos más amargos. Hay gente que se pasa mucho tiempo pensando si abrir o no esa caja. Me fascina ese proceso, eso que no podemos contarnos aunque haya una parte nuestra que desea saber, es una parte que nos dice que no podemos tener idea de quiénes somos, que no tendremos dignidad hasta que no la abramos y miremos dentro. No importa los fracasos que cada uno haya tenido, los secretos contenidos en esa caja pueden ser algo que hiciste en el pasado o algo del presente que no quieres admitir». 
                                                                               Los restos del día, de Kazuo Ishiguro.


lunes, 22 de mayo de 2017

Cerebro y neurociencia



Francisco Mora es doctor en Medicina por la Universidad de Granada y en Neurociencia por  la Universidad de Oxford, catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y de Fisiología Molecular y Biofísica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos. Es miembro del Wolfson College de la Universidad de Oxford. Ha escrito más de cuatrocientos trabajos y comunicaciones científicas en el campo de la neurobiología y cincuenta libros, entre ellos, el Diccionario de Neurociencia y Neurocultura.







¿En este momento, qué sabemos del cerebro? ¿Y qué nos queda por saber?

Lo que sabemos del cerebro es lo que yo he querido expresar en el libro ¿Cómo funciona el cerebro? La gente, de alguna manera, todavía sigue hablando del cerebro como un computador. Es decir, una máquina que recibe información, la procesa, y la almacena o no, en función de la respuesta que va a emitir. La cuestión está en que los ordenadores son máquinas construidas por el hombre. Yo no quiero llamar ‘máquina’ al cerebro humano, porque el concepto de máquina es absolutamente diferente y, cuando utilizas el mismo término, inmediatamente se le une ese concepto, lo que es erróneo. El cerebro es un órgano que se ha construido a lo largo de quinientos millones de años de azar y reajustes, y no una máquina como las que el hombre ha construido a lo largo de los últimos cincuenta años. ¿Cuál es la esencia de esa distinción? La esencia es el constante dialogo que existe entre cada uno de los componentes de ese cerebro, es decir, las neuronas. Cada neurona se comunica con otras, en un proceso constante y enorme de tráfico. Se trata de un proceso complejo que no puede realizar ningún ordenador. El cerebro contiene unos cien mil millones de neuronas, sin contar otras células importantes en la comunicación, como son los astrocitos. Esos cien mil millones están en constante ‘conversación’.

¿Se puede inferir que la capacidad que tiene el cerebro es ilimitada?

No, porque si decimos eso, vamos a acabar con el tópico de que el aprender no ocupa lugar. Eso es un neuromito, y hay que acabar con ellos. El aprender ocupa lugar y tiempo. El aprendizaje es un proceso que ocurre en el cerebro. Intervienen muchas áreas pero, finalmente, se deposita en una región que denominamos hipocampo, al menos para las memorias que llamamos conscientes o explícitas. Y el aprendizaje y la memoria significan, en última instancia, cambiar el cerebro. Y hablo de física y química, de conexiones. Las sinapsis cambian con el proceso de aprendizaje. ¿Qué quiere decir que he aprendido algo? En esencia, que he cambiado mi cerebro. Y de ahí se llega a lo que muchas veces se ha pensado que eran expresiones filosóficas. Y es que no podemos conocernos a nosotros mismos, porque nuestro cerebro está constantemente cambiando. Somos alguien nuevo cada día. Nosotros no somos, y lo sabemos, el niño que fuimos cuando teníamos quince años. No somos el mismo que hace diez años, ni tan siquiera que hace tres años. Hemos cambiado. Como el río de Heráclito. Jamás es el mismo río. Y eso es importante saberlo. Lo que sin embargo, sí podemos hacer -y fíjese usted, también es filosofía-, es llegar, de alguna manera, a construirnos a nosotros mismos. El ser humano es espejo y creador de todo lo que le rodea, incluido él mismo. ¿Por qué? Porque podemos orientar la información de ese aprendizaje y de la memoria, en la dirección que, de alguna manera, nos gustaría que llevara.

Y todo esto forma parte de lo que yo entiendo por neuroeducación. El día en que lleguemos a conocer de verdad cómo hay que enseñar, la perspectiva de la docencia en las guarderías, en los colegios y en la Universidad, e incluso en la misma sociedad, cambiará de una manera radical. En definitiva, el ser humano es espejo y creador de todo lo que le rodea, incluido él mismo.

Parece que la tradicional y artificial división entre ciencias y humanidades no va con la evolución de los actuales conocimientos. ¿Cuál es su opinión sobre ello?

Mi opinión es que conocer cómo funciona el cerebro nos llevará a una convergencia de esas dos grandes áreas del saber. De ahí nace la neurocultura. Precisamente yo defino la neurocultura como un reencuentro entre la neurociencia, que es el conjunto de conocimientos sobre cómo funciona el cerebro, y los productos de ese funcionamiento que es el pensamiento, los sentimientos y la conducta humana. Esto, en esencia, también quiere decir una reevaluación lenta de las humanidades. O también, si se quiere, un reencuentro, esta vez real y crítico, entre ciencias y humanidades.

Usted se basa mucho, en sus escritos y libros, en la teoría de la evolución. Sin embargo, ha habido un cierto revisionismo de esa teoría.

Revisionismo sí, pero la esencia de la teoría no es discutida. Azar y necesidad. Por un lado, mutación genética no programada, sino azarosa. Por otro lado, ese determinante poderoso, que es el medio ambiente, donde se produce esa mutación. Y este último es el que determina si las mutaciones ocurridas tienen un valor de supervivencia o no. Ésa es la esencia. Hoy, además, hay un actor nuevo en esta película: la epigenética. ¿Cómo no discutir sobre ella, si nos está hablando de una evolución casi lamarckiana? Lo cierto es que mucho de lo que usted haga en su vida, como es fumar o tomar drogas, o llevar una vida estresante, así como los estilos de vida en general que lleven los individuos, pueden cambiar el genoma a nivel “funcional”, y esto ser transmisible a sus hijos, o nietos, o incluso biznietos.

Entonces, ¿muchas cosas de las que hagamos en nuestras vidas pueden repercutir potencialmente en nuestra herencia genética?

Sin duda, aun cuando de modo reversible. La epigenética es un área de conocimiento relativamente nueva. ¿Qué significa “reversible”? Desde luego, con nuevos fármacos se puede desmetilar lo que se ha metilado. Pero son aspectos que chocan en esa dimensión, que antes creíamos imposible, de que ciertos caracteres pueden ser heredables.

Usted es especialista en envejecimiento cerebral y éste, claramente, consiste en un deterioro de las funciones. ¿Se podría retrasar el envejecimiento y, si es así, ¿estamos abocados, de alguna manera, a un mundo de ancianos?

El envejecimiento del cerebro es un proceso fisiológico que se puede cursar sin enfermedades. Se puede envejecer “con éxito”, como decimos los especialistas, es decir, de manera activa, productiva, llena de emoción y saludable. Y eso tiene que ver con la pregunta sobre si se puede retrasar el proceso de envejecimiento. La respuesta es sí. Nuestro envejecimiento, el envejecimiento humano, es dependiente en relativa medida de los genes que heredamos (en un 25 por ciento, es decir, los padres longevos pueden tener hijos longevos), y mucho más de los estilos de vida que desarrollamos (en un 75 por ciento). Ya hablamos en otra ocasión sobre las doce claves que he propuesto como camino pra ralentizar el envejecimiento del cerebro. A ellas me remito.

Y con respecto a la última cuestión, sí creo que estamos abocados, en el futuro, a vivir con gentes mayores y longevas. Pero también espero y confío en que sean gentes activas y sanas, capaces de alcanzar edades provectas sirviendo a la sociedad. Digo bien lo de “ayudar a la sociedad”, aun cuando no me refiero con ello a que cumplan en puestos ejecutivos de ningún tipo, sino ayudando activamente a los demás en las muchas y múltiples tareas que podrían cumplir, en una sociedad tan necesitada de gentes que devuelvan en tiempo y agradecimiento lo que tal vez hayan recibido antes de esa misma sociedad. Todas estas ideas las he desarrollado lenta y reposadamente en el libro El sueño de la inmortalidad. Envejecimiento cerebral, dogmas y esperanzas, que quizá interese a algunos de los lectores.

(Fuente: entrevista realizada por R. Cordero en SINC, Servicio de Información y Noticias Científicas, plataforma multimedia de comunicación científica.
http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/El-ser-humano-es-espejo-y-creador-de-todo-lo-que-le-rodea-incluido-el-mismo)



lunes, 1 de mayo de 2017

Sistémica y literatura (sec.)



Excluidor vs. excluido. Moral, juicios, ironía. Estado padre (Análisis Transaccional).





Aburrido, adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.

Absurdo, s. Declaración de fe en manifiesta contradicción con nuestras opiniones.

Acusar, v. t. Afirmar la culpa o indignidad de otro; generalmente, para justificarnos por haberle causado algún daño.

Aforismo, s. Sabiduría predigerida. 

Alianza, s. En política internacional, la unión de dos ladrones cada uno de los cuales ha metido tanto la mano en el bolsillo del otro que no pueden separarse para robar a un tercero. 

Arrepentimiento, s. Fiel servidor y secuaz del Castigo. Suele traducirse en una actitud de enmienda que no es incompatible con la continuidad del pecado.

Batalla, s. Método de desatar con los dientes un nudo político que no pudo desatarse con la lengua. 

Blanco, adj. Negro.

Complacer, v. t. Poner los cimientos para una superestructura de imposiciones. 

Compulsión, s. La elocuencia del poder.

Costumbre, s. Cadena de los libres. 

Decidir, v. t. Sucumbir a la preponderancia de un grupo de influencias sobre otro grupo de influencias.

Diccionario, s. Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil

Discusión, s. Método de confirmar a los demás en sus errores. 

Disimular, v. Poner camisa limpia al carácter.

Distancia, s. Único bien que los ricos permiten conservar a los pobres. 

Economía, s. Compra del barril de whisky que no se necesita por el precio de la vaca que no se tiene.

Egoísta, s. Persona de mal gusto, que se interesa más en sí mismo que en mí.
Egoísta, adj. Sin consideración por el egoísmo de los demás.

Filosofía, s. Camino de muchos ramales que conduce de ninguna parte a la nada. 

Frontera, s. En Geografía política, línea imaginaria entre dos naciones que separa los derechos imaginarios de una, de los derechos imaginarios de la otra. 

Ignorante, s. Persona desprovista de ciertos conocimientos que usted posee, y sabedora de otras cosas que usted ignora.

Hipócrita, s. Quien profesa virtudes que no respeta y obtiene el beneficio de parecer lo que desprecia.

Injusticia, s. De todas las cargas que soportamos o imponemos a los demás, la injusticia es la que pesa menos en las manos y más en la espalda.

Intemperie, s. Lugar donde ningún gobierno ha podido cobrar impuestos. Su función principal es inspirar a los poetas. 

Jersey, s. Pieza de vestir que lleva un niño cuando su madre tiene frío.

Mendaz, adj. Aficionado a la retórica. 

Pelmazo. s. Persona que habla cuando quieres que escuche.

Racional, adj. Libre de todos los engaños salvo los de la observación, la experiencia y la reflexión. 

Realmente, adv. Aparentemente, quizá; posiblemente.

Temerario, adj. Insensible al valor de nuestros consejos. 

Tierra, s. Parte de la superficie de la Tierra considerada como propiedad. La teoría de que la tierra es propiedad sujeta a posesión y control privados constituye el fundamento de la sociedad moderna, y es digna de esa sociedad. Llevada a sus consecuencias lógicas, significa que algunos tienen el derecho a impedir que otros vivan, puesto que el derecho de propiedad implica el derecho a ocupar con exclusividad y, en efecto, siempre que se reconoce la propiedad de la tierra se dictan leyes contra los intrusos. De ello se sigue que si toda la superficie del planeta es propiedad de A, B y C, no habrá lugar para que nazcan D, E, F y G, o para que sobrevivan si han nacido como intrusos. 

Verdad, s. Ingeniosa mixtura de lo que es deseable y lo que es aparente.


(Diccionario del diablo, de Ambrose Bierce).